LA IMPORTANCIA DE DESARROLLAR UN PLAN ESTRATÉGICO

La fuerte competencia que existe en los mercados actualmente y la rapidez con la que se producen los cambios tecnológicos, obligan a que la subsistencia de cualquier organización empresarial se base en la capacidad que tenga de adaptarse al entorno. Y eso no sirve sólo para multinacionales y grandes empresas. Es un cuento que deben aplicarse también PYMES y microempresas.

Como ya mencionábamos en post anteriores, cuatro son los pasos que se deben manejar con destreza para alcanzar el éxito en la gestión empresarial: planificación, organización, dirección y gestión. El primer paso, y aquel que servirá para edificar la gestión de toda una empresa, es la Planificación Estratégica .

La Planificación Estratégica conlleva diseñar una hoja de ruta que guíe a toda una organización hacia los objetivos que se ha marcado, con un enfoque y una visión a largo plazo (3-5 años). No nos asegura el éxito, pero sí nos muestra el camino para conseguirlo y, con una buena base organizativa, una correcta dirección de los procesos y un buen control de gestión, nos será más fácil alcanzarlo. Elaborar un plan de la estrategia empresarial y diseñar un plan de viabilidad para llevar a cabo el Plan, son dos medidas eficaces para prevenir riesgos en la empresa.

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El Plan Estratégico es un excelente ejercicio para trazar y decidir las líneas que marcarán el futuro de las empresas. Y en él se deben definir los planes para todos y cada uno de los departamentos que forman parte de las organizaciones: financiero, comercial, marketing, producción, etc.
Desarrollar estrategias es un modo de enfocar y alinear recursos y energías para aumentar la probabilidad de conseguir los objetivos previamente definidos. Además, genera otros beneficios, como la instauración del pensamiento sistemático en el futuro, la identificación de cambios en el entorno y en la propia empresa, el aumento a la predisposición y preparación de la empresa para el cambio o la mejora de la comunicación entre departamentos.

Por todo ello, desde estas líneas animo al pequeño empresario a marcarse sus objetivos empresariales y a trazar la estrategia adecuada para lograrlos. En definitiva, que dejen de ser autoempleados (y autoexplotados) y que empiecen a ser empresarios.

David Miralles Blanes
Economista