EL PRESUPUESTO ANUAL

13/12/2020

En el marco de la gestión empresarial, la planificación presupuestaria orienta en el corto plazo las proyecciones globales que debe contener todo plan estratégico (encuadrado éste en el largo plazo).
En el presupuesto, cuantificaremos tanto los ingresos como los gastos anuales previstos para el periodo, con el objetivo de conseguir mayor control del resultado empresarial, de medir y de revisar las desviaciones. El análisis de estas desviaciones nos permitirá tomar las decisiones correctoras adecuadas y reorientarlas hacia los parámetros presupuestados.
Así pues, si todavía no lo has hecho, es hora de configurar el presupuesto anual de 2021, acorde al plan estratégico a largo plazo que hayas diseñado.

 

EL UMBRAL DE RENTABILIDAD

06/12/2020

Con más razón en el entorno actual, no nos vale sólo con vender y esperar a ver qué pasa…hay que conocer profundamente la composición de nuestra cuenta de resultados. Un concepto clave es el “umbral de rentabilidad”.
¿Sabes cuál es el importe que debe alcanzar la cifra de negocios de tu empresa para conseguir beneficios? Partiendo de un cálculo simple, podremos profundizar en función de la casuística que presente cada organización.

 

ACCIONES PARA REDUCIR LA CARGA FISCAL ANTES DE FINALIZAR EL AÑO

30/11/2020

A pocas semanas de finalizar el año, los contribuyentes buscamos opciones para reducir el coste fiscal de nuestra declaración de IRPF. Dos estrategias clásicas para ello son aportar a un Plan de Pensiones privado o realizar amortizaciones de la hipoteca que grava la vivienda habitual. Ambas opciones no son excluyentes y, en escenarios en los que el contribuyente no cuenta con recursos ilimitados, merece la pena analizar el equilibrio entre estas estrategias, con tal de maximizar su rendimiento.

 

GESTIÓN DE TESORERÍA: GARANTIZAR LA LIQUIDEZ

09/11/2020

 

El principal objetivo de una empresa es conseguir beneficios de manera continuada y sostenible en el tiempo. Ello contribuirá a incrementar el valor de la empresa y, por ende, a generar mayor valor para sus socios. Pero estos objetivos no los vamos a alcanzar sin disponer de liquidez.

Por mucho que nuestro nivel de ventas se incremente sin parar, si no conseguimos cobrar nuestras facturas difícilmente podremos atender los pagos. Si no conseguimos cubrir los déficits de fondos, vamos a tener que afrontar tensiones en nuestra liquidez.

En definitiva, es imprescindible optimizar la Gestión de la Tesorería que genera la empresa. El Departamento de Tesorería, en dependencia de la Dirección Financiera, se encarga de dotar de liquidez a todos lo circuitos de la empresa.

Así pues, su función es la de atender las obligaciones de pago y gestionar los cobros, con el fin de reducir las necesidades de liquidez en el corto plazo. Todo ello con una adecuada negociación con las entidades financieras, para disponer de instrumentos de financiación a corto plazo con las mejores condiciones.

Además, es función de este Departamento proyectar previsiones de Tesorería anuales como parte de los Presupuestos anuales de la empresa. Asimismo, con el objetivo de asegurar la liquidez diaria, se deben prever las posiciones de Tesorería diarias y semanales. Con todo, la empresa será capaz de planificar las políticas de circulante, gestionar las políticas financieras en el corto plazo y controlar las desviaciones que puedan acaecer.

Todo esto forma parte de la gestión y planificación de cualquier actividad empresarial, sea cual sea el tamaño de un negocio, cada uno con las necesidades que se desprendan en función de su tamaño. La función de Tesorería es un aspecto que no debe descuidar cualquier empresario, si no quiere ver como sus esfuerzos por crecer se ven perjudicados por la falta de liquidez. Externalizar esta función y dejarla en manos de profesionales siempre será una decisión acertada.

 

David Miralles Blanes

Economista

APORTACIONES A PLAN DE PENSIONES Vs PLANIFICACIÓN FINANCIERA

26/10/2020

En el último trimestre de cada ejercicio, los contribuyentes comienzan a plantear acciones dirigidas a obtener un ahorro fiscal a nivel individual. En nuestro despacho, es habitual recibir peticiones de asesoramiento en este sentido.

Quizá una de las acciones más recurrentes al respecto es la de realizar aportaciones a Planes de Pensiones individuales. Recordemos que, un Plan de Pensiones es un producto de ahorro a largo plazo, cuyo principal objetivo es la generación de unos recursos de los que disponer en la jubilación. Y es en ese “largo plazo” donde debemos poner el foco.

 

En efecto, hacemos uso de este producto de ahorro, pero no pensando en el largo plazo, sino buscando un resultado cortoplacista en la liquidación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Es cierto que las aportaciones anuales van a propiciar unas deducciones fiscales hoy, a un tipo marginal que suponemos mayor ahora que el día en que nos llegue el momento de jubilarnos (por el simple hecho de que ahora podamos estar en una edad de mayor actividad laboral y, por lo tanto, de mayor capacidad de generar rendimientos).

Si bien estamos a favor de realizar estas aportaciones anuales en pro de alcanzar el deseado ahorro fiscal, entendemos que éstas no pueden hacerse a la ligera: hay que analizar la capacidad de ahorro del contribuyente, la necesidad de liquidez en el futuro, encontrar el Fondo de Pensiones más adecuado en función de su perfil inversor…y, sobretodo, tener muy presente que la aportación a un Plan de Pensiones debe formar parte de una estrategia más amplia de Planificación Financiera.

La Planificación Financiera del contribuyente debe contener acciones más allá de realizar aportaciones a un Plan de Pensiones a final de cada año para lograr ahorro fiscal. La Planificación Financiera es un proceso donde diversos profesionales (asesor financiero, asesor fiscal…) deben conocer el perfil del contribuyente y asesorarle, desde distintas ópticas, sobre la mejor decisión de inversión en cada momento.

Además, debemos subrayar que, en las últimas semanas, se está hablando de la probable revisión de la fiscalidad de los Planes de Pensiones privados, con el objetivo de reconducir las deducciones vigentes hacia rentas más modestas de las que en la actualidad copan el grosso de las deducciones. Pero esto será materia para otra entrada, cuando exista mayor concreción al respecto.

Acorde con la filosofía de nuestro despacho, al contribuyente que acude a CONSELL CONSULTORS en busca de consejo de final de año para obtener ahorro en su factura fiscal, siempre le recomendamos que se acostumbre a tener una visión a largo plazo de sus finanzas. Nuestro despacho estará encantando de canalizar sus necesidades hacia el profesional más adecuado y de llevar a cabo un seguimiento exhaustivo y periódico de sus inversiones.

David Miralles Blanes
Economista

TRATAMIENTO DEL EMBARGO SALARIAL DESDE EL PUNTO DE VISTA LABORAL: ¿CUÁNTO ME PUEDEN DESCONTAR?

20/10/2020

En alguna ocasión puede darse el caso de que nos sancionen con alguna multa por exceso de velocidad, que dejemos de pagar los gastos de comunidad, que no cumplamos la mensualidad de una compra a crédito, con alguna tasa urbana, cargos en la tarjeta de crédito o cualquier deuda que, por la razón que sea, no hemos satisfecho en forma y plazo.

Sucede que esa deuda “nos persigue” hasta que se cancele. El Organismo recaudador inicia el procedimiento para recuperar esa deuda y al detectarse nuestra alta laboral en una empresa, ésta recibe un mandamiento de embargo de sueldo y salario sobre nuestra nómina.

Llegado el caso, algunas de las dudas que nos pueden surgir son las siguientes:

a) ¿Puede la empresa descontarme parte de mi salario para atender a esa deuda?

b) ¿Qué importe me puede descontar? ¿Hay algún límite o me puede descontar toda la nómina?

c) ¿Qué pasa con el mes que cobro “doble”, como puede ser en verano y navidad con la paga extra?

d) ¿Y si me despiden y me pagan una indemnización, también me pueden descontar de la indemnización el importe de la deuda?

Con el artículo 607 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (Ley 1/2000) y el artículo 26 del Estatuto de los Trabajadores (Real Decreto Legislativo 2/2015) resolvemos rápidamente estas dudas:

a) Sí, no solo puede descontar parte del salario para atender la deuda sino que tiene una responsabilidad subsidiaria, es decir, si no lo hiciera, la empresa respondería ante el Órgano recaudador de la deuda.

b) Una vez descontadas la deducción por seguridad social y la retención por IRPF del sueldo bruto de la nómina, al líquido resultante se le aplican unos porcentajes por tramos de importe igual al SMI (950,00 € para 2020), de tal manera que el primer tramo de 950,00 € es inembargable; el tramo inmediatamente siguiente hasta alcanzar otros 950,00 €, resulta embargable a razón del 30%, y así sucesivamente en los otros tramos con porcentajes crecientes (50%, 60%, 75%, 90%). Por tanto, sí hay límites y no me pueden embargar la totalidad de la nómina.

c) En ese mes con “paga doble”, se deben sumar las dos nóminas y tratarlo como si fuera una única, de tal manera que se me embargará una cantidad mayor que si se trataran ambas nóminas por separado.

d) Habrá que estar a lo que diga la orden de embargo, pero la Ley 1/2000 protege el concepto “salario” y la “indemnización” no es salario, por lo que con carácter general la indemnización no quedaría protegida por los límites anteriormente indicados y sería embargable en su totalidad y, además, la nómina en los criterios y porcentajes expresados en párrafos anteriores.

Veamos un ejemplo:

Deuda: 2.000,00 €
Sueldo bruto: 1.800,00 €
Seguridad Social: -200,00 €
IRPF: -100,00 €
Total Líquido: 1.500,00 €

Total a embargar:
Tramo 1º: 950,00 € (inembargable)
Tramo 2º: 1.500,00 € – 950,00 € = 550,00 € x 30% = 165,00 €
Total líquido tras embargo: 1.500,00 € – 165,00 € = 1.335,00 €

Si en este caso tuviéramos además una indemnización por despido de 1.000,00 €, con carácter general nos embargarían la totalidad de la indemnización más el importe indicado arriba, es decir. 1.165,00 €

David Nebot Monraval
Graduado Social

TELETRABAJO, TRABAJO A DISTANCIA, CONEXIÓN EN REMOTO. DETRIMENTO DE LA PRESENCIALIDAD EN DETERMINADOS PUESTOS DE TRABAJO

05/10/2020

Recientemente se ha publicado el Real Decreto-Ley 28/2020, del trabajo a distancia.
Aclaremos unos conceptos previos:

– Trabajo a distancia: el realizado bien en el domicilio de la persona trabajadora, bien en el lugar donde ésta designe…pero en cualquier caso fuera de “la empresa”.
– Teletrabajo: el realizado a distancia con uso exclusivo o intensivo en medios y sistemas informáticos, telemáticos y de telecomunicación.

¿Cómo sé si estoy en teletrabajo? ¿Se mide de alguna manera?
Respuesta: SÍ. Estaré en teletrabajo cuando en un período de al menos 3 meses, lleve a cabo un mínimo del 30% de mi jornada utilizando medios informáticos, telemáticos, etc., en mi domicilio o en el lugar que yo elija, pero siempre que sea fuera de “la empresa”. Es decir, si durante 3 meses, al menos día y medio me quedo en casa trabajando con estos equipos informáticos, estaré en teletrabajo. (Para jornadas inferiores a 40 horas semanales, se obtendrán las proporciones correspondientes).

Vale, estoy en teletrabajo ¿y ahora qué?
Estarás en teletrabajo si así lo pactas con la empresa, es decir, si no hay voluntad de ambas partes no existirá teletrabajo. Por ello se deberá redactar un acuerdo, susceptible de modificarse según necesidades de las partes, en el que se contemplarán situaciones como fichajes, horarios de trabajo presencial y teletrabajo, inventario de medios y equipos informáticos, enumeración de gastos y forma de compensarse, plazos para comunicarse la reversibilidad del teletrabajo (de presencial a teletrabajo y viceversa), medios de control empresarial de la actividad, duración del acuerdo, etc. Este acuerdo deberá formalizarse previamente al inicio del teletrabajo, quedará firmado por Representantes Legales de los Trabajadores y se entregará una copia a la oficina de empleo.
Laboralmente tendrás los mismos derechos y obligaciones que una persona trabajadora “presencial” en el centro de trabajo.

¿La empresa debe comprarme un ordenador y un teléfono móvil para no utilizar el mío personal?
Respuesta: Habrá que estarse a lo regulado en el acuerdo firmado por las partes o a lo estipulado en el convenio colectivo de aplicación, si bien la persona trabajadora no deberá asumir gastos relacionados con los equipos, herramientas y medios vinculados al desarrollo de su actividad laboral.

¿Qué pasa con la prevención de riesgos laborales?
La empresa debe velar por la seguridad de todos los puestos de trabajo, tanto si son presenciales como a distancia. Para el caso particular de trabajo a distancia, si la persona trabajadora así lo autoriza, recibirá la visita en su domicilio de la persona encargada de evaluar los riesgos en la habitación, sala, o lugar designado por la persona trabajadora para llevar a cabo el trabajo a distancia.

Debido al estado de alarma, ya pacté con mi empresa el trabajo a distancia y lo vengo desarrollando desde entonces, ¿me afecta esta nueva norma?.
Respuesta: No. Lo pactado con anterioridad a esta norma se seguirá rigiendo por lo allí acordado. La nueva norma entrará en vigor el próximo día 13/10/2020.

David Nebot Monraval
Graduado Social

PLANIFICACIÓN FISCAL DE LA VENTA DE UN INMUEBLE

25/09/2020

 

No sería extraño que, en algún momento de nuestra vida, nos encontráramos ante una operación de venta de un inmueble en el que ostentemos un porcentaje de propiedad. Llegada esa situación, una correcta planificación permitirá mitigar las consecuencias tributarias derivadas de dicha transmisión.

Así pues, aparte de los consabidos gastos relacionados con Notaría o intermediación inmobiliaria, hay que considerar los posibles gastos tributarios que pueden aflorar con la operación. La experiencia demuestra que muchos contribuyentes no son conscientes de ello, y que pactan verbalmente precios o firman arras sin atender a las consecuencias fiscales. En este sentido, distinguimos dos figuras impositivas.

En primer lugar, se debe contemplar la posible variación patrimonial que implica la compraventa, que se integrará en la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) del contribuyente. Esto es, dicho de manera simple y obviando casuística más particular, la diferencia entre el precio de transmisión y el precio declarado en el momento de adquisición. De dicha resta podrá aparecer tanto una pérdida (si hemos vendido a precio inferior al que adquirimos) o una ganancia (en el caso contrario). La pérdida la podremos compensar con ganancias patrimoniales futuras dentro de los cuatro ejercicios siguientes. Las ganancias las integraremos en la base del ahorro del IRPF, a un tipo impositivo que actualmente oscila entre el 19% y el 21%.

Debemos remarcar que el inmueble que ahora se transmite tuvo un precio de adquisición, aunque no le supusiera un desembolso económico al contribuyente. Estamos hablando de la adquisición a través de actos de donación o de herencia. En ambos supuestos se declararía un valor para el inmueble, que es el que deberemos tomar ahora como de adquisición.

De la misma manera, la transmisión no necesariamente conlleva un desembolso económico. Si se transmite un inmueble vía donación intervivos, el transmitente deberá declarar una ganancia (o pérdida patrimonial), aunque no haya recibido nada a cambio (aparte de la impagable gratitud del donatario receptor del inmueble). Esta es una de las desagradables sorpresas con las que se topa un donante que no ha planificado la operación correctamente, desde un punto de vista fiscal.

Conviene comentar que existen casos en los que la ganancia patrimonial puede quedar exenta. Por ejemplo, se considera exenta la transmisión de la vivienda habitual por un contribuyente mayor de 65 años, o la ganancia patrimonial puesta de manifiesto en la transmisión de un inmueble por el fallecimiento de un contribuyente.

En segundo lugar, aparece el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU). Hablamos de la llamada “plusvalía municipal”, que grava el incremento de valor del suelo urbano. El lector recordará la trascendencia que ha tenido este impuesto en los últimos años, tras diversas Sentencias de Tribunales que anulaban el impuesto por el manifiesto no incremento de valor del suelo. Es un caso habitual como consecuencia de la crisis económica en general, y del sector inmobiliario en particular, cuyo estallido se produjo en 2008. Quien compró en el momento de la burbuja inmobiliaria lo hizo caro…y si vende ahora es probable que el valor del suelo no se haya incrementado, sino todo lo contrario.

Como un factor más a tener en cuenta en la planificación de la transmisión del inmueble, nos encontramos con la fecha en la que la operación se efectúa. Si nos situamos a final de año, quizá nos interese materializar la venta unas semanas más tarde y trasladarla al año siguiente. De esta manera podremos aplazar un año la tributación en el IRPF.

Por lo tanto, antes de cerrar precios y de firmar cualquier documento, es muy recomendable planificar fiscalmente la venta del inmueble. Para ello, lo óptimo es contratar servicios profesionales, que aportarán al vendedor un valor añadido nada despreciable.

 

 

David Miralles Blanes

Economista