LA IMPORTANCIA DE LA GESTIÓN EMPRESARIAL

En el ámbito de las PYMES y las microempresas, gestionar correctamente un negocio no es tarea fácil, a no ser que se posean los conocimientos y los recursos adecuados. Es bastante habitual que el empresario, que ha dado el paso de emprender por cuenta propia una actividad empresarial, centre toda su atención en llevar el negocio adelante, en ocasiones sin prestar demasiada atención a lo que ocurre en la propia empresa y en su entorno. Visto de otro modo, confunde ser “autoempleado” con ser “empresario”.

Esta distorsión de la visión empresarial es una de las principales causas de que las empresas no alcancen las cuotas de rentabilidad esperadas o, directamente, no consigan generar beneficios que autofinancien la actividad y que, psicológicamente, inyecten un aire de optimismo al empresario.
Por este motivo, es crucial tomar consciencia de que la gestión empresarial es la herramienta que orienta al empresario hacia la consecución de sus objetivos. Para ello, se tienen que trabajar los cuatro pilares de la gestión empresarial: planificación, organización, dirección y control.

– Planificación de las actividades para lograr los objetivos empresariales propuestos, abarcando todos los ámbitos de la organización: financiero, comercial-marketing, procesos productivos, logística, etc.
– Organización de los recursos empresariales.
– Dirección de los procesos.
– Control de Gestión de todas las actividades.

La aplicación de estos paradigmas de gestión empresarial no nos asegura el éxito, pero si una herramienta para alejar el fracaso. En ocasiones, el “autoempleo” puede funcionar bien y no presentar problemas mientras el viento sopla a favor. Pero en cuanto las cosas se tuercen, una buena gestión empresarial sin duda ayudará a reenfocar la actividad hacia los objetivos marcados por el empresario.

David Miralles Blanes
Economista