HERRAMIENTAS DE GESTIÓN AL SERVICIO DEL PEQUEÑO EMPRESARIO

10/09/2020

Solemos asociar conceptos tales como “estrategia”, “dirección financiera” o “control de gestión” a algo exclusivo de las grandes empresas. Es evidente que éstos son conceptos que una gran empresa debe manejar si quiere generar valor a sus accionistas en el largo plazo.

Pero la pequeña empresa y la microempresa no deberían ser ajenas a estos conceptos. Es habitual escuchar a los propietarios de negocios de este tamaño expresiones acerca de los fuegos que tienen que apagar diariamente o comentarios sobre desconocer cómo logran completar todas sus tareas.

Ésa es la realidad del pequeño empresario. Se vive autoexplotado y en el corto plazo y apenas existe espacio para revisar datos clave en el día a día del negocio: cuál ha sido la evolución de las ventas, cómo se han comportado en función del ejercicio anterior, qué margen de contribución están generando los ingresos, si existe suficiente tesorería para afrontar los pagos…

Por no hablar de conceptos menos cortoplacistas, que sin duda son capaces de generar un crecimiento sostenible en el largo plazo: con qué producto se obtiene mayores márgenes, qué clientes resultan más rentables, qué futuras inversiones van a aportar mayor rentabilidad al negocio y cómo financiarlas…

Hablamos de una serie de aspectos clave para el éxito de cualquier negocio. El empresario puede elegir entre vivir su vida empresarial siempre apagando fuegos, gestionando su negocio con las vistas puestas no más allá del corto plazo…o dar un paso y dotar a su empresa de herramientas que le vuelvan a otorgar el control de su negocio y quizá la ilusión (más allá de la que tuvo en el momento de emprender).

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Instaurar un proceso de gestión empresarial en la pequeña empresa va a atraer beneficios. A corto y medio plazo se tomarán decisiones más precisas, consecuencia de disponer de información de primera mano para ello. A largo plazo se tendrá capacidad para anticiparse y ubicar a la empresa donde se desee.

Un eficaz desempeño en el área de dirección financiera es fundamental para ello. Quizá la propia dimensión de la pequeña empresa no concibe la existencia de esta área. Pero sí que la tiene al alcance a través de la contratación de servicios externos. Por supuesto, de servicios externos profesionales y de calidad. Sin duda, un factor competitivo más para distinguirse de la competencia.

David Miralles Blanes

Economista